Víctimas

VÍCTIMA DE ACOSO ESCOLAR

Desde hace varios años, venimos observando un aumento en las denuncias  de acoso escolar y de bullying en los Colegios e Institutos. Dicho aumento avanza paralelo a la aparición de nuevos medios para realizar estas acciones. No cabe la menor duda que los cambios sociales y familiares que hemos observado durante los últimos veinte años presentan un importante impacto en el desencadenamiento de este tipo de conductas.

 Todo ha cambiado mucho en los últimos años, y algunos Colegios y Centros de Estudios también lo han hecho, no obstante, muchos siguen mirando para otro lado, normalizando la situación con frases tipo “son cosas de niños”, “esto siempre ha pasado”. En los mejores casos actúan poniendo medidas obsoletas o procedimientos estándar que no estudian los pormenores de la situación en concreto. En algunos casos, incluso se trata de dar la vuelta a la situación indicando que la víctima es culpable por merecerse dichas conductas por sus comportamientos, por ser diferente, por ciertas conductas… Inaceptable cualquiera de los casos expuestos.

En estos casos sólo quedan dos opciones a los padres. La primera de ellas es conformarse con la explicación del Colegio y esperar a que la situación se solucione sola, algo que sería realmente extraño, ya que estas situaciones tienden a empeorar si no se actúa y rara vez se solucionan. La otra opción que tienen los padres es poner el caso en manos de profesionales externos para intervenir en la situación, evaluar el daño psicológico de su hijo y poner freno a la dinámica desde la raíz del problema.

¿CÓMO SÉ SI MI HIJO ES VÍCTIMA DE BULLYING?

Lo más significativo es aquello que se sale de la normalidad. Preste atención a los siguientes indicadores:

  • Su hijo de pronto comienza a manifestar que no quiere acudir al Colegio.
  • Pierde cosas a diario: balón, estuche, libros, etc.
  • Presenta heridas o hematomas.
  • Le ve triste y con cierto ánimo deprimido.
  • Llora sin motivo, sobre todo los domingos por la tarde.
  • Observa indicios de ansiedad en su hijo.
  • Comienza a bajar el rendimiento en sus calificaciones (importante: bajar no tiene por qué implicar suspender).
  • Presenta pesadillas o terrores nocturnos.
  • Tiene dificultades para dormirse, duerme mal y se despierta muy descansado.
  • Se queja con frecuencia de dolores de cabeza o abdominales sin una causa muy clara.
  • Comienza a tratar mal a su hermano/primo/vecinos colocándoles apodos e incluso siendo cruel con ellos.

Si su hijo manifiesta alguno/s de los indicadores expuestos, debería encenderse alguna luz de alarma. No quiere decir que su hijo esté sufriendo acoso escolar, pero podría estar sucediendo. Es momento de pedir consejo a los profesionales. No dude en transmitir sus inquietudes al Centro y posteriormente, si no queda satisfecho con la explicación que le ofrecen, solicite una segunda opinión. Nuestro asesoramiento telefónico inicial es completamente gratuito. Llámenos sin compromiso si desea salir de dudas.

¿QUÉ LE PUEDE SUCEDER A MI HIJO SI ES VÍCTIMA DE ACOSO ESCOLAR Y NO HACEMOS NADA?

Dar respuesta a este interrogante sería adivinar el futuro. Nadie puede decir a ciencia cierta lo que le puede ocurrir a una persona determinada ante una situación concreta. Lo habitual es que los niños víctimas de acoso escolar presenten a largo plazo alguno o varios de los siguientes daños:

  • Estrés Postraumático
  • Trastornos de ansiedad
  • Alteraciones del estado de ánimo
  • Trastornos depresivos
  • Trastornos psicosomáticos
  • Autoestima dañada
  • Autoconcepto pobre
  • Pueden convertirse en agresores en otros contextos
  • Problemas cognitivos: fallos en la memoria, imposibilidad de concentrarse, dificultad para recordar detalles…
  • Aislamiento social
  • Insomnio
  • Dificultad para disfrutar con las actividades con las que antes experimentaba disfrute.
  • Fracaso y abandono escolar.
  • Y un amplio etcétera más…

PONGA FIN AL ACOSO ESCOLAR E IMPIDA QUE SE COMPLIQUE MÁS LA SITUACIÓN

Estas dinámicas no suelen desaparecer por arte de magia. Es necesario llevar a cabo una serie de medidas.

Lo primero será poner freno a las conductas actuales. Con ello evitará que se complique la situación y se propague por el Centro o que llegue a pasar a alumnos mayores o hermanos de agresores e incluso padres, convirtiéndose éstos en otro tipo de agresores.

Posteriormente, evalúe a su hijo. ¿Qué grado de afectación presenta? Será necesario valorarlo y, en caso que se estime preciso, habrá que llevar a cabo una intervención para paliar las consecuencias psicológicas de la dinámica de acoso escolar.