Agresores

ACOSO ESCOLAR

EL AGRESOR

El acosador, el gran olvidado en la reeducación

Siempre que se habla de acoso escolar, es normal centrar las miradas en la víctima. Todos los planes de trabajo y evaluación suelen ir centradas sobre la figura del que sufre bullying, quedando como gran olvidado para todo tipo de tratamiento y trabajo reeducativo el agresor.

Es esencial que los niños que se han llevado a cabo el rol de agresores en dinámicas de acoso escolar reciban terapia. ¿Qué les ha conducido a llevar a cabo dichas conductas? ¿Cómo es sugestión emocional?

¿Qué se puede trabajar con mi hijo si ha sido acosador?

Hay muchos puntos de trabajo con un niño que ha sido agresor-acosador en el Colegio:

  • Empatía
  • Tolerancia a la frustración
  • Repertorio conductual
  • Capacidad de autocrítica
  • Sentimiento de culpabilidad o ausencia del mismo.
  • Cumplimiento de las normas.
  • Autoestima
  • Autoconcepto
  • Motivación
  • Psicoticismo (Grado de insensibilidad, violencia, agresividad, extravagancia y resistencia social)

¿Cómo puedo saber si mi hijo está siendo acosador o está en camino de serlo?

Es muy difícil establecer el perfil de un acosador, no obstante podemos fijarnos en los siguientes aspectos:

  • Suelen ser niños que presentan tendencia a hacer uso y abuso en diferentes ocasiones de la fuerza para lograr aquellos fines que desean. En muchas ocasiones es por falta de repertorio conductual. No saben cómo lograr aquello que desean por otra vía.
  • Por lo general tienen mucha dificultad para ponerse en el punto de vista de los otros y entender las emociones y sentimientos que esas otras personas experimentan ante diferentes conductas o comportamientos. Podríamos decir que presentan una acuciada falta de empatía.
  • Vive muy cerca y muy preocupado por los conceptos de chivato y de cobarde. Suele hacer uso de dichos calificativos con frecuencia para referirse a compañeros. Cualquier signo de debilidad es clasificado como cobardía. Cualquier situación en la que otro pide ayuda lleva al acosador a entender a ese otro niño como chivato.
  • Suelen ser niños impulsivos.
  • Suelen presentar bajo grado de tolerancia a la frustración.
  • Por lo general, suelen tener dificultades para cumplir normas.
  • Es frecuente que tengan malas relaciones con el profesorado.
  • Generalmente presentan muy poca capacidad de autocrítica.
  • No tienen ningún sentimiento de culpabilidad al ser crueles o agredir a otros niños. Por lo general están convencidos del merecimiento de dicha acción por parte de la víctima, llegando a ser de capaces de justificar cualquier acto de crueldad o agresividad ejecutado por ellos.
  • Hacen uso del acoso escolar y de su rol de agresores para ganar protagonismo. En muchas ocasiones están llevando a cabo esta conducta para compensar una situación previa en la que ellos han sido las víctimas. Es muy habitual que un niño acosado que no ha recibido un tratamiento posterior, termine convirtiéndose en un agresor.
  • Escasez de límites impuestos desde el hogar.

Si su hijo ha estado implicado en una dinámica de acoso escolar en el rol de agresor, contacte con nosotros. Estaremos encantados de asesorarle.